La vivienda que ya existe no está preparada para el clima: una investigación global pone el foco en el Perú

En el Perú —y en gran parte del mundo— millones de familias construyen sus viviendas por etapas, a lo largo de años y según su capacidad económica. Es la forma más común de acceso a vivienda. Pero también una de las menos preparadas frente al cambio climático. 

En un contexto donde el calor extremo, las lluvias intensas y la escasez de agua son cada vez más frecuentes, surge una pregunta urgente:
¿Cómo hacer que la construcción progresiva de vivienda sea resiliente frente al cambio climático? 

El proyecto “Soluciones pasivas en la construcción progresiva de vivienda” (PSSI por sus siglas en inglés) es una iniciativa de investigación aplicada liderada por HafenCity Universität Hamburg (HCU), que articula una red de colaboración internacional para explorar soluciones sostenibles en contextos de vivienda incremental. En Perú, el Centro Terwilliger de Innovación en Vivienda de Hábitat para la Humanidad acompaña la implementación en territorio, en alianza con la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) como socio académico y con TECHO Perú como aliado estratégico para la articulación comunitaria. Con una duración de cuatro años y medio, la iniciativa combina investigación global con experimentación en campo para generar evidencia y soluciones aplicables en contextos urbanos vulnerables. 

Un problema global que ocurre dentro de los hogares 

El sector vivienda es uno de los principales responsables del consumo de recursos y emisiones a nivel mundial, concentrando cerca del 39% de las emisiones globales de CO₂ relacionadas con energía, y al mismo tiempo es uno de los más expuestos a los impactos del cambio climático. En este contexto, integrar un diseño arquitectónico adecuado junto con soluciones pasivas en la vivienda no solo permite reducir el consumo energético y optimizar recursos, sino que impacta directamente en la calidad de vida, mejorando el confort, la salud y el bienestar de las personas. Así, la vivienda se convierte no solo en un espacio más eficiente y resiliente, sino también en un entorno verdaderamente saludable. 

Esta tensión se vuelve más crítica en contextos de construcción progresiva, donde las familias construyen sus viviendas sin acompañamiento técnico profesional y con acceso limitado a soluciones que les permitan adaptarse a su entorno. 

A pesar de su escala, este tipo de vivienda sigue siendo poco abordado desde una perspectiva climática. Como resultado, persisten desafíos estructurales: 

  • poca evidencia sobre qué soluciones realmente ayudan a las viviendas a adaptarse al clima  
  • el diseño climático casi no se incorpora en cómo las familias construyen en la práctica  
  • y existe una desconexión entre lo que se sabe técnicamente y lo que las familias pueden hacer en su día a día  

De la investigación a la acción 

Lo que diferencia a esta iniciativa es que no se queda en el diagnóstico. 

El proyecto articula investigación, diseño y experimentación en campo para probar qué soluciones funcionan realmente en contextos de construcción progresiva. Este proceso se desarrolla en diálogo con familias, expertos locales en construcción —como maestros de obra—, profesionales del sector como arquitectos e ingenieros, y la academia, con el fin de comprender necesidades y prácticas desde distintos enfoques. A partir de estos aprendizajes, se avanzará progresivamente hacia el desarrollo de soluciones y pilotos —como sistemas de ventilación, captación de agua o estrategias de enfriamiento pasivo— que respondan a las necesidades identificadas en cada contexto. 

En el fondo, el desafío no es solo generar conocimiento, sino lograr que ese conocimiento se traduzca en soluciones que realmente encajen con la forma en que las familias construyen sus viviendas, incorporando criterios de adaptación climática desde la práctica. 

Perú como punto de partida 

El distrito de San Juan de Miraflores, en Lima, ha sido seleccionado como caso de estudio por su alta presencia de construcción progresiva de vivienda, diversidad de tipologías y potencial de replicabilidad. 

A través de análisis territorial, visitas de campo y herramientas como imágenes satelitales y programas de georreferenciación, así como mediante el levantamiento de fichas arquitectónicas y el análisis de los distintos espacios de la vivienda, el proyecto busca entender no solo cómo se construye, sino por qué se construye así a lo largo del proceso de construcción progresiva. Este enfoque permite identificar patrones de comportamiento en la toma de decisiones de las familias —al ampliar, adaptar o mejorar sus viviendas— y reconocer momentos clave de intervención, donde es posible incorporar soluciones pasivas de manera oportuna, accesible y escalable, articulando además a actores como gobiernos locales para su adopción, así como para validar la escalabilidad y sostenibilidad de estas soluciones en el tiempo. 

Más que un estudio: una apuesta por comprender y transformar cómo se construye 

Más allá de los resultados técnicos, esta iniciativa plantea un cambio de lógica en el sector vivienda: 

  • pasar de soluciones aisladas a modelos que puedan integrarse en el mercado 
  • conectar academia, comunidades y actores del ecosistema 
  • y generar conocimiento que pueda escalar a otros contextos del sur global 

El objetivo es que lo aprendido no se quede en el papel, sino que se traduzca en herramientas, lineamientos y modelos replicables. 

Lo que está en juego 

En las próximas décadas, gran parte del crecimiento urbano ocurrirá en contextos donde la vivienda se seguirá construyendo de manera progresiva. 

Cómo se construya hoy definirá no solo la calidad de vida de millones de familias, sino también la capacidad de las ciudades para adaptarse al cambio climático. 

Iniciativas como este proyecto ponen sobre la mesa una realidad incómoda pero necesaria: la vivienda que ya existe también necesita ser parte de la solución climática. 

Sobre el proyecto 

El proyecto “Soluciones pasivas en la construcción progresiva de vivienda” es una iniciativa financiada por Volkswagen Stiftung bajo el programa Change! Fellowships and Research Groups, que promueve enfoques transdisciplinarios para abordar desafíos sociales complejos, integrando actores académicos y no académicos. 

       

 

 

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