La historia de Luis y Mary

Luis y su familia llegaron a Lima desde Arequipa y vivieron en casa de su tío, en una de las zonas del distrito de San Juan de Lurigancho. Años después, sus padres ocuparon un terreno en las faldas de un cerro cercano. Más tarde, la familia de Mary llegó a Lima proveniente de Junín y luego de alquilar habitaciones en otros distritos, fueron a vivir a casa de la abuela en San Juan de Lurigancho. Con el paso de los años, también ocuparían un terreno en la ladera del mismo cerro.

Desde el 2014, Mary y Luis conformaron una nueva familia con la llegada de Yilary, su pequeña hija. Ambos dejaron sus hogares y se mudaron a un terreno de propiedad de Mary en un asentamiento humano. La edificación, ubicada en la parte alta de un cerro, consistía solo de una habitación pequeña que fue ampliada para vivir ahí.

Las viviendas tipo D se ubican mayoritariamente en zonas de pendiente del distrito de San Juan de Lurigancho, en Lima, Perú. Tienen un solo piso y una sola habitación, la cual cumple varias funciones, además del descanso. En una vivienda de este tipo viven cuatro personas en promedio. Todos estos hogares están compuestos por una sola familia.

La construcción se hizo con ayuda de los padres y tíos de Luis y Mary. Empezaron a picar las rocas y botar piedras para pampear el terreno hasta hacerlo más grande, de un área de 6×5 que actualmente ocupan.

Luego hicieron una pirca con las piedras más grandes que encontraron y pusieron cemento para el piso. Finalmente, armaron la vivienda a medida con nordex, triplay y calamina. El proceso de limpieza para la liberación del terreno les tomó un mes y la construcción de la vivienda una semana.

La principal dificultad para la familia en ese momento era el traslado de materiales, tardaron un par de horas en subirlos, debido a que el transporte solo llega hasta la mitad del cerro. Además, tuvieron que pagar un precio diferenciado por el traslado del cemento y arena, que tiene un costo más elevado cuando es vendido y entregado en laderas.

La independencia de la nueva familia también traería consigo otras dificultades como la falta de agua y desagüe. Las familias de los 60 lotes de la comunidad se abastecen de agua por medio de tres pilones públicos ubicados en la zona baja, media y alta. A Mary le toma una hora llenar sus tres baldes y un tacho debido a la baja presión del agua. Ella y su familia emplean estas reservas del preciado líquido para el aseo personal, principalmente. Una representante de la junta directiva es quien resguarda la llave del pilón y coordina los turnos, los vecinos de arriba lo usan de noche y los de abajo de día.

La Municipalidad instaló un desagüe público de manera provisional en la zona. La instalación permanente del servicio es más complicada porque requiere el saneamiento de toda la comunidad, como muros de contención y vías de acceso. La dirigencia también evalúa la instalación del sistema de desagüe con fondos propios, como en el caso de otras agrupaciones que aportaron S/. 4 000 por cada familia.

En las faenas comunales, todos los vecinos trabajan cada dos semanas para ampliar las vías de acceso, limpian calles y procuran la mejora de los espacios comunes.

Ante un movimiento telúrico como un sismo, Mary y Luis piensan que correrían, no sabrían qué hacer o a dónde ir en el cerro. Reflexionan y caen en cuenta sobre la inseguridad de su hogar, pues no aguantaría un movimiento fuerte porque carece de buenos cimientos.

La zona en la que viven es nueva, una ampliación, y no tiene título de propiedad. El camino es estrecho y la tierra removida ocasiona que el pie resbale al caminar. La vivienda consta de un solo ambiente y está dividida en dos, un espacio destinado para la cocina-comedor y otro para la habitación que cuenta con una cama para el descanso de la familia. Vivir como están es incómodo y la pareja pasa la mayor parte del día trabajando en la calle y en casa de la mamá de Mary, quien prepara las comidas para todos.

Desde muy temprano, Mary y Luis se levantan y empiezan juntos un nuevo día. Él sale a las 5:40 a.m. rumbo a Huachipa donde trabaja como estibador; mientras ella alista a su hija para llevarla al colegio. Mary se queda el resto de mañana haciendo el servicio de mototaxi, más tarde recoge a Yilari y almuerzan juntas. Por la tarde, la ayuda a hacer sus tareas y sale otra vez a trabajar hasta la noche, cuando Luis vuelve del trabajo a las 9:00 p.m., momento en el que regresan todos para dormir en la casa.

La familia sabe que el lugar donde vive tiene carencias, pero comprende que los terrenos en la zona baja cuestan más y deben acomodarse. Les gustaría poder ampliar el terreno y construir su vivienda con material noble para mayor comodidad, además, Mary y Luis desean poder dejar ese inmueble para su hija.

Si su organización quiere ser una aliada para construir fuerza, estabilidad y autosuficiencia para estas familias, conviértase en aliado.

 

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